Mucho, mucho tiempo R. A. Lafferty

No termina con uno... comienza con un gemido.

Era un amanecer separador... Incandescencia para la que todas las luces posteriores son como candiles... Calor para el que el calor de todos los soles posteriores no es más que una cerilla quemada... Las polaridades que crean la tensión para siempre.

Y en el medio de todo hubo un gemido, la primera sacudidad que indicaba que el tiempo había empezado.

Los dos desafíos eran más altos que el radio del espacio que estaba naciendo; y una débil criatura, Boshel, se encontraba en el medio, demasiado acobardada como para aceptar ningún desafío.

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